

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el dato de inflación correspondiente a noviembre, que se ubicó en 2,5%, mostrando una leve aceleración frente al 2,3% registrado en octubre. Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula una suba del 27,9% en los primeros once meses del año y una variación interanual del 31,4%.
Aunque el nivel inflacionario continúa muy por debajo de los picos observados en años anteriores, la dinámica de los precios sigue siendo una variable clave para la toma de decisiones económicas, tanto para empresas como para hogares.
El dato de noviembre confirma una tendencia de incrementos intermensuales sostenidos desde mayo, cuando la inflación había tocado un mínimo de 1,5%. Además, se trata del registro más alto de los últimos siete meses, aunque todavía dentro de un rango moderado.
A pesar de esta aceleración, las estimaciones oficiales indican que 2025 podría cerrar como el año con menor inflación desde 2017, consolidando un proceso de desaceleración respecto de los niveles extremos heredados a fines de 2023.
El comportamiento de los precios durante el mes estuvo fuertemente influenciado por los ajustes en servicios regulados y el repunte del rubro alimentos.
La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la que mostró el mayor aumento, con una suba del 3,4%, impulsada por actualizaciones tarifarias vinculadas al proceso de reducción de subsidios.
El Transporte registró un incremento del 3%, reflejando subas en combustibles y en distintos servicios asociados a la movilidad.
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, de mayor peso en el IPC, aumentó 2,8%, superando nuevamente el promedio general.
Dentro de esta categoría se destacaron las subas en frutas (8,7%) y carnes (6,6%), mientras que las verduras mostraron una baja del 6,3%, que ayudó a moderar el impacto total.
Algunas divisiones mostraron una evolución más contenida durante noviembre. Las menores subas se registraron en:
Prendas de vestir y calzado: +0,5%
Equipamiento y mantenimiento del hogar: +1,1%
Este comportamiento refleja un consumo más moderado y una mayor estabilidad en determinados segmentos de bienes.
Desde el enfoque de las categorías del IPC, los precios regulados encabezaron los aumentos con una suba del 2,9%, seguidos por el IPC núcleo, que avanzó 2,6%.
En contraste, los precios estacionales registraron un incremento mucho menor, del 0,4%, explicado en parte por la baja en algunos productos frescos.
Por tipo de producto, los servicios aumentaron 2,9%, mientras que los bienes lo hicieron en 2,3%, confirmando que la inflación actual está más asociada a servicios que a bienes.
El impacto del aumento de precios no fue uniforme en todo el país. La mayor inflación mensual se registró en la región de Cuyo (2,8%), seguida por el Gran Buenos Aires y la Región Pampeana (2,5% en ambos casos).
Con variaciones por debajo del promedio nacional se ubicaron el Noreste (2,4%), el Noroeste y la Patagonia (2,3%).
El aumento de los alimentos tuvo un efecto directo sobre las canastas básicas, que crecieron por encima de la inflación general.
En noviembre, la Canasta Básica Alimentaria, que define la línea de indigencia, alcanzó los $566.364 para una familia tipo, con una suba mensual del 4%.
Por su parte, la Canasta Básica Total, que marca la línea de pobreza, se ubicó en $1.257.329, tras aumentar 3,6% respecto de octubre.
En un contexto de inflación más baja pero todavía persistente, resulta clave ajustar presupuestos, revisar estructuras de costos y anticipar el impacto de tarifas y precios regulados. Tanto empresas como profesionales necesitan información precisa para planificar con mayor previsibilidad.
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